miércoles, 17 de febrero de 2010

Amor

¿Qué es amor? ¿Ciencia, teoría, filosofía, religión, arte…?
Tal cuestión es poco relevante, pero bastante confusa, pues es imposible explicar el amor científicamente. Su comprensión es captada por la metafísica, guiándose por emociones que provocan las expresiones y actitudes de este sentimiento. Su revelación siempre es abstracta, intangible e inefable como todos los sentires humanos, pero su definición abarca distintas modalidades: el amor propio (a uno mismo), el amor familiar, al semejante; el amor a lo material, a la sabiduría, a lo religioso y divino, a la libertad… en realidad son infinitas las manifestaciones del amor, infinitas las cosas y conceptos que el hombre puede amar; más ciertamente el amor es felicidad recíproca. Son sensaciones gratas provocadas al estar o tener cerca de aquello que deseamos cerca de nuestra vida, ya sea material o espiritual.
El amor hacia la persona del sexo contrario que se ha escogido para ejercer el acto sexual representa la emoción más natural, más común y, al parecer, la más complicada hoy en día.
Científicamente, el amor es una acumulación de estímulos en el hígado, que se encarga de liberar las hormonas llamadas glucocorticoides. En cambio, la pasión, trabaja con las suprarrenales; que a su vez, producen reacciones en la anatomía humana, provocando que la adrenalina acelere el ritmo cardiaco pensando erróneamente que el amor proviene del corazón.
Otro aspecto es nuestro cerebro, llevándolo al plano de la mentalidad o pensamiento, se divide en secciones psicológicas: el razonamiento, la personalidad, la memoria y los sentimientos.
Digamos que con el razonamiento podemos realizar operaciones matemáticas, y la memoria guarda los números. Nuestra personalidad define los gustos que tenemos por determinadas cosas y a su vez los sentimientos que provoca estar frente tales cosas o personas. Cada gusto que se guardado en la memoria es procesado por nuestro cerebro, definiendo así la personalidad.
Cada sentimiento esta fijado acorde a la estructura cerebral; sin embargo, conforme al paso del tiempo, ello va cambiando. Es imposible asegurar a ciencia cierta porque nos gusta bailar, leer, comer determinado alimento, etc. Imposible saber por qué, al mirar a una persona del sexo opuesto que jamás habíamos visto en nuestra vida, mucha menos tenida cerca, nos atrae hasta llegar a trastocar la mente. Lo cierto es que “la estructura de nuestro cerebro reacciona frente a una determinada manera". La combinación de estas señales produce una reacción en nuestro razonamiento, de acuerdo a nuestra personalidad. De acuerdo a la experiencia; es ahí donde es producido el amor de pareja.

Por el contrario; en el plano religioso, el amor es todo lo procreado por obra de Dios. ¡Dios es amor! Gritan los fanáticos religiosos. Éste, en su omnipotencia creó a los seres humanos con el único fin de dar y recibir amor del prójimo. Con su poder absoluto creó a los dos primeros seres en la tierra: Adán y Eva.
No obstante, hay que recordar que, como la biblia dice, la pareja creada por Dios cometió un error: ingerir el fruto prohibido. Esto provocó la ira de Creador y los lanzó fuera del Edén.
A partir de esto, surgen ciertas cuestiones que hasta la fecha no han sido despejadas.
Si, Dios cometió un error con sus creaciones, ¿por qué no las remplazó?
La respuesta del clero es y ha sido la misma desde hace siglos: Porque, Dios ama a todos los hombres.

¿Dios? ¿Y si Dios no existiese, abría amor en la humanidad? Si en verdad Dios murió y se llegó al punto del “no-retorno” como lo afirma Nietzsche, ¿dónde queda entonces el amor inculcado desde hace siglos por la Iglesia? De acuerdo a este concepto, Dios murió en el surgimiento del nihilismo nietzscheano en el siglo XIX. La pregunta la queda abierta, para que sea contestada por albedrío propio.

Se dice que el amor llega al encontrarse a sí mismo, lo cual es más viable si se practica el conocimiento filosófico de todo lo que nos rodea, y conlleva entender y practicar el arte.
La literatura, la pintura, la música y otras corrientes artísticas son y han sido una forma de expresar el amor por la vida y por la humanidad. Pero amar a los seres es un fenómeno natural por un lado, y por otro, una ideología que en la actualidad se ha convertido en mito. El amor, siendo tan natural, hoy en día la humanidad se odia entre sí.
El arte es un encuentro de la mente con la belleza, es tan sublime e inefable como el amor. Sin embargo, en el arte donde hoy y siempre se ha podido practicar el amor de una forma impalpable, puesto que tal sentimiento, extraído desde el alma, es armonía y estética en el pensamiento del hombre. El alma se vierte en el arte, para llenarse de amor atrapando al ser individual en la satisfacción mental, aclarando sus emociones para comprenderse a sí mismo.
En la escepticidad, el amor no es más que un sinfín de dudas incontestables; empero, la única respuesta aceptable para nuestra pregunta, ¿el amor existe? Es: Existe, pero impregnado de un escepticismo que nos lleva a un mismo razonamiento: una vez que se empieza a pensar con el “corazón” se deja de pensar con la razón, debido a que el cerebro comienza a actuar acordé a la parte sentimental y no a la razonable. El amor no es del todo benigno como tal. Si todos nuestros actos de amor o amorosos se practican en exceso perjudica nuestro carácter espiritual. No obstante, para dar a entender que para actuar con razonamiento tendríamos que dejar a un lado nuestros sentimientos, la respuesta es, no. Lo que intento explicar es que el hombre necesita también razonar y no sólo guiarse por sentimentalismos ciegos terminados por lo general en arrepentimiento.

Si pudiese definir el amor de una manera cruda, sería: El amor es emoción, hasta alcanzar la cursilería, para luego llegar al sexo.
Es el instinto humano de reproducción adherida en la cursilería.
En cambio, desde mi punto de vista, el amor es inefable e impalpable; empero, asequible. Provenga de donde provenga, todas las ideas parten de tal sentimiento, hasta el momento, indefinible. Es una base teórica de los valores impuestos por la sociedad, un tanto enajenada pero francamente, infeliz. Es aceptación, perdón, arrepentimiento; pero es llanto y odio a la vez.
El amor es encontrarse a si mismo en el arte, en la ciencia, religión o filosofía de la vida, son todo lo que ésta conlleva.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Ignorancia

De las quinientas vidas desplegadas en la cortina, fueron las gacelas en los nidos de agua que se unieron a la arcaica juventud perfumada de tu crítica, o como esas dos rimas del desprecio publicaron tu destierro bohemio, fueron también aquellas faltas de ansiedad que se ahogaron en la piedad de tu vejez. Porque es infame tu depauperada envidia, porque es paulatino tu odio, por aquella falta de vergüenza que me atrae a tu longánimo deseo de morir entre ignorancia
El antojo es porquería desvivida en las victimas del asco. La vida es un fausto enojo. El cáncer contaminación mental sobre un inefable desinterés.
Y es sobre aquella guerra musical donde la incomprensión y el narcisismo desprecian la belleza coartando la libertad del apetito moderno
La inferioridad es como un pedazo de anarquía; es estúpida. Se convierte en indecisión cuando las ratas nos gritan, “comunistas”
El orgullo es un orgasmo de fe, fe voyerista insultada en la tropología del crepúsculo descompuesto
La frustración es una enfermedad viable en la anómala imitación
La sociedad es una infausta pandemia homosexual
Los anillos en los años se convierten en funestos victimarios
La rebeldía anticipada se conjunta a la hegemonía familiar
El risible nihilismo futuro incrementa las religiones piadosas
Una pusilánime idiosincrasia niega su ínfima indulgencia
El vulgo son reyertas, es ofuscación, falacias y banalidades, es piedad y la piedad es de inhumanos, es una ignorancia indolente.

Dios es drogadicto; Jesucristo un bipolar y Mefistófeles un orgasmo mental.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Formula del suplicio

¿Dónde quedaron los recuerdos del presente?
Tal vez aquí... en la alcoba del futuro
aquí donde la tormenta es un mañana clandestino
o allá, dónde el pasado desgarra la bazofía de la muerte,
donde quizá los halagos murieron en el atardecer del pasado
¿es aquí dónde merece morir vuelta nudos la poesía?
¿Es aquí dónde se llega al principio de la vida y se vive la muerte?
tal vez no sea claro el destierro en mi inefabilidad
tal vez las pinturas no son sólo falacias
y la vida rosal con su muerte adherida

La sed en las pisadas de mi antítesis giran cual abismo decadente
cuando la muerte pinta los despliegues de la vida.

La muerte del vulgo se volvío perenne al desgastar
Los nimios soles nocturnos.
La sonrisa de aquel enojo palpitante
Deambulando cual nube confusa.

La palabra es repulsión
asco empírico añadido al sutilísmo lascivo
en la sobras de la vida.

¿Y Dios, dónde queda?
tal vez no en mi
tal vez no en la muerte Dionisiaca
¿Es aquello pluriforme que no existe?
¿Es acaso aquella mezquindad que muchos necesitan?
¿Es acaso aquella fe ínfimamente sátira?
Tal vez no, tal vez no existe
Tal vez son inventos de la vida para combatir la muerte
Sólo un deseo maligno de morir viviendo

miércoles, 21 de octubre de 2009

Días de Verano

La blasfemia de tu piel se vuelve llanto de ángeles entre la humanidad
Las ataduras de tu mente se cansaron de clamar por lo hijos del agua
El delirio de tus ojos es llanto injertado sobre vino y lágrimas
Las pisadas de la muerte se juntan en la tumba de tu enojo
para gravar en tus mejillas el rezo de tu pelea con Dios
La dicha de tu cabello muere cual fragancia en tus adustos sueños de color alegría y el aroma de tu verdad.
Velas en la alcoba del alba despliegan azares en la cristalina sonrisa de tu enojo
Aquellos soles de tu felicidad engrandecen el creúsculo caído sobre tu llanto
Violín eres cuando la adversidad golpea el alma de tus otoños en día de verano que aprenden a llorar
Mi mente cual cementerio de historias llena la almohada con ojos y alas que se posan en tu piel sabor licor

martes, 29 de septiembre de 2009

Bazofía en el espejo solar

El sollozo de mi fe se filtra en soles verdes
un menugunate solar murió de pereza cuando callé para los muertos
se llenaron de brillo sus fauces nimias
un sorbo de muerte encalló en mis ojos entre ramas de luna
degusté la putrefacción de la nostalgía junto a esos comensales y su grito de ultratumba
la mortaja en el espejo mató mis soles nocturnos y su mancha de cenizas
caminé por rutas de hojarasca que me guiaron al abismo de otros aromas
Las golondrinas anidaron el crepúsculo antes del declive solar
los bosques son hileras de deshielo en la frivolidad del alma y su centella lunar
la sangre de mis muertos hace un desfile con su surrealismo
la fe no ha eliminado el deseo de morir para que vivan los poetas
la realidad se vuelve iglesia desde que una tinta en la cruz escribió la palabra "INRI"
la arena tiene olor a viento
a sonetos en mi soledad que no sabe de acústica ni de muertos
este negro en mi habitación tiene lágrimas del futuro

reñí con el estruendo de tu ausencia

desde entonces tus rosas duelen como espinas
tus libros son mares que desembocan en las grutas de mi cama
el azul de tus árboles se eleva hasta alcanzar mis lunas
el vulgo de afuera se vuelve poesía con la lluvia de tu recuerdo
el humo sobre mi historia sin ti destila la rabia de tu muerte

sábado, 19 de septiembre de 2009

La última puesta lunar

El llanto es brillo
plasmado en la agonía del sol muerto
su luz pinta lágrimas del pasado en el espejo
la última luna se abrió por la bazofia de mi alma
por la molécula invidente en la idiosincrasia de mi cuerpo
la muerte es llanto de fe que nace de los pusilánimes
los ojos del crepúsculo sollozan en el cuerpo de su delirio
la muerte es vida, la vida grito y el grito inmensidad de los sueños caramelos que liban como verdades universales
ellos sufren de excitación por el voyerista eterno
el poeta atrapado por el vulgo desea morir
Dios es ateísta en el umbral centellante de la luna
un cuchillo sin filo cortó el menguante del sol
el surrealismo se derrumbó en el alba manchada de oraciones
las letras formaron la palabra sangre ahondada en mi llanto
los filósofos rayan la última puesta lunar
sólo si las palabras desfilan sobre tu inmaculada ignorancia

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Código Moral

Desde siglos atrás la duda ¿Dios existe? Le ha dado vueltas al universo.
Escritores, filósofos, científicos y religiosos no han podido encontrar una respuesta sustentable. Para muchos, fuera de un contexto de omnipotencia, es un amigo que nunca falla; para otros es su conciencia, y para otros tantos, es simplemente un arma de la iglesia para enajenar a la humanidad y aprovecharse de ella, sobre todo enriqueciéndose con su dinero y de paso impedirle que avance, pues ello terminaría con sus dádivas a la iglesia, "en el nombre de Dios".
Lo cierto que es imposible explicar a Dios científicamente, su existencia ha de demostrase en un plano metafísico como un ser supremo, el juez hacedor de todo y de todos, la verdad universal.
Sin embargo, Dios es también un código moral que desde pequeños nos ha sido inculcado; además se le concibe temeroso por su omnipotencia. Tal código distingue a creyentes de ateos. Muchas pólemicas se han desatado sobre este tema. Desde que el ser humano existe como tal, Dios ha sido criticado como defendido.
Darwin con su teoría de la evolución fue y sigue siendo rechazado por los moralistas politeístas.
Su teoría fue acogida en el ámbito científico; sin embargo, en el religioso no lo fue del todo debido a que los creyentes lo catalogaban como un blasfemo: es imposible que el hombre venga del mono y no de la creación de Dios, como la afirma la biblia.
Postuló que todas las especies han evolucionado a partir un antepasado mediante un proceso de selección natural.
Nietzsche, con su teoría del superhombre, a mi parecer, es la más acertada: "El hombre debe superar a la humanidad, es ahí donde nace el superhombre". Nietzsche vaticinó, como nadie antes lo había hecho, el surgimiento del nihilismo moderno, el decaimiento de la religión judeocristiana. El filósofo alemán afirma que, despues del ocaso de la fe cristiana, nada es verdadero; por tanto, todo está permitido. En sus escritor póstumos leemos: "Lo que ahora les cuento es la historia de los proximos dos siglos. Describo lo que viene, lo que no puede evitarse: el surgimiento del nihilismo europeo".

La frase "Dios ha muerto" reafirma la ceguera e incapacidad de aceptar el nihilismo imperante en la Europa del siglo XIX, es un concepto del "no-retorno" que señala en fin de una nueva era con posibilidad de relacionarse con lo que es, y la imposibilidad de asimilar dicha muerte.
Nietzsche, desde que lanzó su teoría, ha sido señalado en la literatura como un pensador supremo y a la vez como un amigo, musica, pero sobre todo como un demonio. Lo cierto es que fuera de todo ello, desde siglos atrás, el código moral de Dios ha fortalecido los valores, cegando al vulgo, poniéndoles una gran barrera frente a sus ojos llamada "Dios".
Desde mi punto de vista Dios no es ni es considerado para mi como un ser supremo.
La iglesia nos ha mentido durante miles de años utilizando a los mejores demagogos del clero, es decir, los sacerdotes, para que prediquen que Jesucristo es hijo de Dios y fue crucificado para salvar a la humanidad.

Lo cierto de tal creencia ha estado por miles de años en profunda duda para gran parte de la humanidad. Para el resto, es aceptada como una tabla de salvación, pues como dijo Sartre: "Es cierto que no existe ninguna fórmula de científica que permita dar cuenta de Dios; sin embargo, Dios supera la efectividad de toda ciencia pues, de una forma u otra, existe en cada ser humano, ya sea de manera psicológica, o mediante la fe" (...)